Moratoria del Grado 3: es tiempo de ponerse al día

Como sabemos, en agosto de 2021 termina el plazo para adecuar las instalaciones de seguridad a la Norma UNE-EN 50131-1 y concordantes, normas que establecen la regulación de los grados de seguridad de los equipos.

Esta moratoria ha supuesto un respiro en especial para quienes están obligados a incorporar sistemas de grado 3, toda vez que la Orden INT/316/2011, de 1 de febrero, sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada, establecía en un principio que este plazo se limitaba a dos años. Posteriormente, en atención a las dificultades sobrevenidas con la crisis, se amplió el tiempo a diez años desde la entrada en vigor de la orden citada en agosto de 2011.

En consecuencia, quedan apenas dos años para el fin de la moratoria. Es tiempo, por tanto, de ponerse al día.

Grados de seguridad

Aunque nos vamos a centrar en el grado 3, conviene recordar cuáles son los grados de seguridad establecidos en la norma y a qué tipo de espacios se aplican.

La Norma UNE-EN 50131-1 establece cuatro grados de seguridad en función del riesgo, quedando en esta Orden asignados, además, en virtud de la naturaleza y características del lugar en el que se va a efectuar la instalación y de la obligación, o no, de estar conectados a una central de alarmas o centro de control, del modo siguiente:


Grado 1: bajo riesgo.

Para sistemas de alarma dotados de señalización acústica, que no se vayan a conectar a una central de alarmas o a un centro de control. Se supone que los intrusos o malhechores poseen conocimientos muy escasos acerca de los sistemas de seguridad y que sólo utilizan una gama limitada de herramientas de fácil adquisición.


Grado 2: riesgo bajo a medio.

Dedicado a viviendas y pequeños establecimientos, comercios e industrias en general, que pretendan conectarse a una central de alarmas o, en su caso, a un centro de control. Se supone que los intrusos o malhechores poseen conocimientos limitados acerca de los sistemas de seguridad y que usan de una gama general de herramientas e instrumentos portátiles (por ejemplo, un polímetro).


Grado 3: riesgo medio/alto.

Destinado a establecimientos obligados a disponer de medidas de seguridad, así como otras instalaciones comerciales o industriales a las que por su actividad u otras circunstancias se les exija disponer de conexión a central de alarmas o, en su caso, a un centro de control. Se supone que los intrusos o malhechores poseen conocimientos de los sistemas de seguridad y disponen de una gama amplia de herramientas y equipos electrónicos portátiles.


Grado 4: alto riesgo

Reservado a las denominadas infraestructuras críticas, instalaciones militares, establecimientos que almacenen material explosivo reglamentado, y empresas de seguridad de depósito de efectivo, valores, metales preciosos, materias peligrosas o explosivos, requeridas, o no, de conexión con central de alarmas o, en su caso, a centros de control. Para usar en los casos en los que la seguridad es prioritaria sobre todos los demás factores. Se supone que los intrusos o malhechores disponen de las habilidades o recursos para planificar de forma detallada la intrusión o un atraco y que poseen una gama completa de equipos e, incluso, de medios para sustituir los componentes del sistema de seguridad.

Establecimientos obligados al grado 3

Están obligados a instalar sistemas de seguridad de grado 3 los siguientes tipos de establecimientos:

– Joyerías.

– Museos (galerías de arte, tiendas de antigüedades).

– Estaciones de servicio y unidades de suministro de combustibles y carburantes.

– Administraciones de loterías y despachos de apuestas mutuas.

– Salas de bingos (más de 150 jugadores) y salones de máquinas de juego (más de 75 máquinas de juego).

– Empresas de seguridad.

Por aplicación de la D.t.1ª de la Orden INT/316/2011, estos establecimientos tienen que adaptar sus sistemas de seguridad antes de agosto de 2021.

Cómo se certifican los sistemas

Una de las finalidades de esta normativa es lograr que los sistemas de seguridad sean cada vez más seguros, de tal forma que se vayan adaptando a los nuevos modelos de delincuencia y a los avances tecnológicos, además de intentar que el número de falsas alarmas se reduzca. Es evidente que no pueden ser los propios fabricantes los que declaren que sus productos cumplen los exigentes requisitos de la normativa.

La Norma EN50131 enumera los requisitos para todos los aspectos de un dispositivo de seguridad. Esto obliga a los fabricantes a buscar y encontrar soluciones y los empuja a crear un producto de total fiabilidad. Obtener la certificación es un desafío para los fabricantes, que deben someter sus equipos a complicadas pruebas que deben ser realizadas por laboratorios homologados en la comunidad europea, independientes del propio fabricante.

Ejemplo: certificación del detector de grado 3 DT8016AF4 de Honeywell

Detector DT8016AF4 (ficha técnica y certificado)

Vamos a tomar como ejemplo el detector de Honeywell DT8016AF4. Para obtener la certificación de Grado 3, ha tenido que superar el proceso de pruebas en laboratorio independiente y en las condiciones que la norma marca para su realización. Se ha aplicado la certificación UNE-EN 50131-2-4:2008, reguladora de los requisitos para detectores combinados de infrarrojos pasivos y microondas.

Las condiciones atmosféricas generales en la medición y en los laboratorios de ensayo deben ser uniformes y estar dentro de unos valores determinados. Es necesario que las pruebas de detección se realicen en un área cerrada, libre de obstáculos y de corrientes y lo suficientemente grande como para que las reflexiones no afecten a las mediciones. También se regulan la emisividad de paredes y suelo e incluso las medidas físicas de la persona que va a ser el objetivo utilizado en el ensayo, sus ropas y la determinación de la temperatura de las distintas partes de su cuerpo. Por supuesto, no sólo se regulan con minuciosidad las condiciones, sino también los procedimientos y los equipos que se han de utilizar para los distintos ensayos, así como los rangos de resultados esperados para cada uno de los grados de la certificación:

Ensayo básico de detección (PIR y microondas) y ensayo de paseo, que incluye: verificación del funcionamiento, de la detección a través del límite y dentro del límite marcado por el fabricante para el dispositivo, de la detección a alta velocidad, del funcionamiento con movimiento intermitente y, por supuesto, si existe o no una reducción significativa de estos parámetros en relación con los especificados por el fabricante.

Se comprueba también el retardo del encendido, el intervalo de tiempo entre señales y la señalización de la detección.

Auto-ensayos para verificar el funcionamiento del detector.

Inmunidad al funcionamiento incorrecto, por el que se pone la tecnología de microondas en un estado en el que la tecnología PIR pueda provocar una señal de intrusión (exposición al flujo de aire, a la radiación próxima) o al revés, a la tecnología pasiva de infrarrojos en situaciones que puedan provocar mensajes de intrusión de la tecnología microondas (luces fluorescentes).

Seguridad frente a la manipulación, en todas sus vertientes: resistencia al acceso no autorizado al interior del dispositivo y detección de dicho acceso; detección de la retirada de la superficie de montaje; resistencia a la reorientación de los montajes ajustables; resistencia a las interferencias de campo magnético; detección del enmascaramiento del detector (este apartado resulta especialmente exigente y prolijo); inmunidad a señales de enmascaramiento falsas…

Ensayos eléctricos para medir el consumo de corriente, los cambios de tensión, etc.

Por supuesto, incluye también la definición de los procedimientos para la clasificación ambiental (ensayos de funcionamiento, de resistencia, etc.).

Las pruebas y ensayos pueden durar días. En el caso del detector DT8016AF4 de Honeywell, los tests han dado unos resultados óptimos, confirmando además la fiabilidad de soluciones propias patentadas por el fabricante para este detector, como las relativas al sensor inercial, al procesamiento de la señal PIR, o las soluciones en ángulo cero, autodiagnóstico e instalación. Otras características del detector DT8016AF4 que han superado con éxito las pruebas que llevan a la certificación se refieren a  la tecnología antienmascaramiento por infrarrojo activo, la óptica de espejo (que permite reducir las falsas alarmas) o las resistencias de final de línea RFL integradas en las señales de alarma, de támper y de antienmascaramiento, para reducir los posibles errores durante la instalación.

Adaptarse o perder dinero

Adaptar las instalaciones al grado 3 implica un importante desembolso. Conviene aprovechar ofertas, como la que tenemos hasta fin de año en Diid con el detector cuya certificación acabamos de estudiar, lo cual supone un ahorro considerable. Después habrá que completar la instalación con otros dispositivos en toda la cadena del sistema: pueden añadirse diversos tipos de detectores (p.ej., sísmicos), se necesita una central adecuada que procesará los datos recibidos de los sensores, dispositivos de señalización y aviso, de activación/desactivación, etc.

Sin embargo, este gasto debe contemplarse como una inversión que, a la larga, permite ahorrar dinero. En primer lugar, porque cuando la moratoria termine las administraciones públicas podrán imponer graves sanciones económicas en caso de inspección. En segundo lugar, porque los sistemas de grado 3 son muy eficaces en la protección de los bienes y edificios, y muchas compañías aseguradoras los exigen. Un sistema de grado 3 puede suponer una notable rebaja en la prima del seguro. Por último, toda mejora en la seguridad es un avance en la protección de los bienes y personas a nuestro cargo: ¿cómo de alto es el precio de la seguridad?

Departamento de Marketing – Diid.

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